HASTA QUE LO PIERDES.
La típica frase que se pasa por tu cabeza cuando das algo por perdido.
Lo tienes y no eres capaz de disfrutarlo como lo disfutarías si supieras
que un día después todo eso iba a terminar.
Y te acuerdas de un beso, o de una simple caricia, de su mano contra la tuya,
que hace que las maripositas de tu estómago
empiecen a volar como locas. Esa preciosa sensación que a penas durá
un par de segundos y que te gustaría que se quedara allí para siempre.
¿Te arrepientes verdad?
Canción del día: Sexy Zebras - Despiétame (acústico)