Cierra los ojos, aprietalos muy, muy fuerte, hasta que no veas nada y la oscuridad inunde tu vista. ¿Lo oyes? ¿Oyes esa voz que te dice que mires el presente? ¿Oyes esa voz que te dice que olvides de los últimos días? Hazlo, hazlo si es así como lo deseas, hazlo si piensas que lo pasado ya no tiene solución, hazlo si has sentido ganas de llorar, ¡hazlo si lloraste!
Y ahora... pon una mano encima de tus ojos y sonríe. Sonríe porque al final, el tiempo todo lo cura. Baja la mano, abre los ojos, ¿a que ahora la luz brilla más fuerte que nunca?
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